Tú mismo decides el ambiente
Esta venda no dice nada por sí sola, y ahí está precisamente la clave. Tú eliges la foto y, con ella, el tono. Tierno, atrevido, divertido o totalmente incómodo: todo vale. En cuanto te pongas la venda, quedará claro que esta no va a ser una noche cualquiera.
Cierra los ojos, concéntrate
Una venda siempre cambia el ambiente. Ver menos hace que te centres más en todo lo que te rodea. La foto propia en la portada lo hace aún más personal. Da la sensación de ser menos aleatorio y más vuestro. Ese pequeño detalle marca la diferencia.
Para momentos que perduran
Esta venda para los ojos funciona especialmente bien cuando queréis hacer juntos algo que no sea predecible. En el dormitorio, durante una fiesta o en una velada en la que se mezclan el humor y la emoción. Es uno de esos artículos que no se sacan a relucir cada vez, pero que sí se recuerdan.
Tu foto es la protagonista
Subes tú mismo una foto y esta se imprime en el antifaz tal cual, sin modificaciones. Sin filtros, sin retoques. Lo que elijas es lo que aparecerá en él. Eso hace que cada antifaz sea único y tan personal como tú quieras que sea.
Si no hay que portarse bien
Este no es un accesorio neutro, ni está pensado para pasar desapercibido. Funciona mejor si no le das demasiada importancia y simplemente te dejas llevar por el momento. Tú te encargas de la foto, el antifaz hace el resto.




















