El ambiente
Tu habitación ahora es solo una habitación, pero con este neón de bicicletas se convierte de repente en tu propia calle urbana. Pulsas el interruptor, las ruedas se iluminan de un cálido color amarillo, el cuadro resplandece en un blanco brillante y tu habitación te da la sensación de que acabas de volver a casa en bicicleta a toda velocidad por la noche, pasando por los canales y los bares. Es ese ambiente de llegar tarde a casa, con la bicicleta apoyada en la pared, todavía medio aturdido por la fiesta o el festival.
El diseño que huele a asfalto y aire del atardecer
Las líneas son muy limpias, como si alguien hubiera dibujado tu bicicleta urbana favorita con luz. Ruedas amarillas, un cuadro blanco brillante, todo minimalista pero fácilmente reconocible. Sin florituras, sin complicaciones, simplemente una bicicleta icónica como la que conoce cualquier estudiante. Cuélgala sobre tu sofá, contra tu pared de hormigón o junto a tu perchero y parecerá que siempre hay una bicicleta lista para el próximo plan. Cualquiera que entre verá de un vistazo cuál es tu estilo: urbano, en movimiento, nunca mucho tiempo en un mismo sitio.
Cómo la luz acompaña tu noche
El resplandor amarillo es cálido y acogedor, como el de una farola tras una larga noche. El marco blanco le da ese toque de nitidez que hace que la forma se mantenga clara, incluso si el resto de la habitación está a oscuras. De camino a la cama tras una larga sesión de estudio o una parada nocturna, no hace falta encender la luz principal; esta bicicleta emite justo el brillo necesario para mantener tu habitación en un ambiente relajado. Durante las copas antes de salir, se convierte en una especie de decorado de tu propio bar; durante un domingo tranquilo, se transforma en un fondo relajado mientras ves series o te recuperas de la temporada de festivales.
Para quién es este neón
Este póster de bicicletas con luces de neón es para ese tipo de persona que siempre está sobre los pedales. El amigo que, tras una noche de techno, vuelve a casa en bici bajo la lluvia con una sonrisa. El chico que ve más a su bici urbana que a su cama, yendo de clase a terraza, de prácticas a rave. También es perfecto para ese amigo que acaba de mudarse a una nueva ciudad y quiere darle a su habitación un toque de aventura.
Si tu vida transcurre entre la residencia de estudiantes, el centro de la ciudad y la pista de baile, esta bicicleta tiene que estar colgada en tu pared. Te recordará cada día dónde está tu lugar: en algún lugar entre las farolas, los paseos nocturnos y la próxima historia que te inventes mientras vuelves a casa en bicicleta.



















