El diseño y el aspecto
A primera vista, este artilugio parece un cargador cualquiera de esos que tienes tirados en el fondo del bolso, pero, amigo, ahí está precisamente el truco. Este pequeño bloque no llama la atención, no se hace notar y pasa totalmente desapercibido. Se mimetiza sin problemas entre todos los demás cables, adaptadores y trastos que llenan tu vida. Un pequeño secreto a la vista de todos, como si tu habitación ni siquiera se diera cuenta de que lo has metido ahí. Perfecto para cualquiera a quien le guste mantener sus cosas tan en secreto como sus planes de fin de semana.
Comodidad y ajuste
Le pones la tapa y listo. Sin complicaciones, sin líos. Se nota resistente, se desliza en tu bolso sin que te des cuenta y se queda ahí tranquilamente entre el resto de tus cosas. Esta cosita te acompaña en esas noches en las que a mitad de camino te olvidas de dónde empezaste y en esas mañanas en las que te despiertas en una habitación que no parece la tuya, pero donde tus cosas siguen perfectamente a salvo. Se mueve contigo como lo haría un buen amigo.
Para quién es
Esto es para el estudiante que comparte habitación con tres compañeros y tiene una política de puertas abiertas que nadie respeta nunca. Para el asistente a festivales que sabe que no hace falta dejarlo todo sobre la mesa cuando empieza la fiesta posterior. Para los ravers que a veces llevan demasiadas cosas y no quieren que les hagan preguntas. Para la leyenda a la que le gusta tener su propio sistema, aunque para los demás parezca que no existe. Este práctico compartimento para guardar el cargador es para cualquiera que entienda que algunas cosas es mejor que permanezcan en silencio, mientras que tú ya eres lo suficientemente ruidoso para toda la pista de baile.
























