El ambiente
Amigo, estos pendientes «Regenboog Liefde» son justo lo que necesitas cuando tu look necesita ese toque extra de corazón. Parecen como si un festival, un chaparrón y un buen abrazo se hubieran unido para crear un solo accesorio. Son compactos, coloridos y tienen ese pequeño corazón morado que dice al instante: «aquí estoy, y soy muy alegre».
El diseño y el aspecto
Ese medio arcoíris tiene algo de desenfadado, como si pudieras pasar de las aulas a la pista de baile en un santiamén. No es demasiado serio, ni demasiado pesado, pero sí lo suficientemente llamativo como para que la gente se fije un momento y piense: sí, ahí va otra leyenda. Ese corazoncito en el lateral es un pequeño guiño para todos los que alguna vez se enamoraron de una fiesta, una noche o una historia que se alargó un poco más de la cuenta. Quienes sienten la misma onda, lo reconocen al instante.
Comodidad y ajuste
Son ligeras, auténticas prendas de residencia de estudiantes en el mejor sentido de la palabra. Te las pones y casi te olvidas de ellas, hasta que las ves moverse en un espejo en algún baño de una discoteca y piensas: «Ah, sí, esta noche me lo estoy pasando bien». El cierre no queda ni demasiado apretado ni demasiado suelto, es perfecto para esas noches que se alargan y esas mañanas que empiezan de forma espontánea.
Para quién es
Para esa amiga que siempre le da un toque de color al grupo. Para ese amigo que nunca se queda a medias, que vive el fin de semana como si fuera una gran aventura. Para esa fiestera que, con un solo accesorio, irradia más amor que algunas personas con todo un armario. Si eres de esas personas que crean buen rollo sin esfuerzo, estos pendientes serán tu toque final.















